¡La queja me está dañando!

16/11/2016

 

La queja es parte de la vida diaria, que vale la pena analizar brevemente para entenderla.  

 

Algunas definiciones de la palabra queja: Una queja es una expresión de dolor o pena. Es una expresión que denota molestia, disgusto o dolor. Es resentimiento o disgusto que se tiene por la actuación o el comportamiento de alguien. Es un reclamo, lamento o llamado de atención ante lo que nos disgusta, apena o nos provoca malestar.

 

La vida es complicada. Hay muchos momentos de dolor, tristeza y desánimo en un día normal. Y una de las maneras en que tratamos de enfrentar la vida es a través de la queja. Nos aferramos a la queja como que al hablar de lo mal que estamos, o de lo que está el cónyuge, la familia, el país, la economía, la salud… nos alivia.

 

Los estudios nos indican que quejarnos hace mal al cerebro. Piensa en las tantas cosas de las cuales te quejas. El clima. El transporte. La politica, tu cónyuge, tu jefe, tu sueldo… El problema de la queja habitual es que suma a la sensación de impotencia y desesperanza, lo cual afecta tu salud psicológica. Muchas veces nos quejamos simplemente para llamar la atención de otros, para que nos tengan en cuenta, para que simpaticen con nosotros. Pero a la largo, no nos beneficia. Nos limita y nos agota.

 

Claro que hay quejas puntuales que ayudan a una resolución, a enmendar un mal, pero la queja común y corriente…nos daña. Los estudios indican que la queja… aumenta nuestro malestar. Porque a la final, lo que estamos haciendo es reforzar y remarcar la miseria. ¿Cuál es el gran problema de la queja? Que da la posibilidad de descarga pero no da opciones de resolución. Al enfocarte en la queja, te enfocas en el problema y no en la solución. El desgaste de la queja es que produce estrés negativo, lo cual va disminuyendo las funciones de las neuronas cerebrales en el hipocampo (la parte del cerebro que resuelve problemas) y disminuye la producción de nuevas neuronas. La investigación nos dice que no es tan sólo nuestra propia queja la que nos afecta para mal, sino la queja que escuchamos y recibimos de los otros.

 

Por medio de la queja, simplemente estamos reforzando que las cosas sigan mal, y aún empeoren. En la queja nos enfocamos en ser víctimas, en la pasividad, en la falta de definiciones. Nuestra mente tomará de aquello en lo cual pensamos todo el día y lo reforzará. Nuestro cerebro se acostumbrará a la queja y continuará con la queja a menos que tomemos la decisión de disminuir o eliminar tanto como sea posible la queja.

 

Es más. Enfocarnos en la queja nos hace pasar por alto las cosas buenas y constructivas que tenemos en la vida. Es como quejarnos de que ir al gimnasio nos causa esfuerzo… en lugar de enfocarnos en que nuestro cuerpo se está acondicionando y activando.

 

Para salir adelante, necesitamos bajar nuestros niveles de queja, dejar de enfocarnos en lo que está mal, y buscar opciones, tales como soluciones, definiciones, acciones que ayudarán a superar la miseria. Nos convertimos en lo que pensamos, afirman los psicólogos. Aquello en lo cual nos enfocamos, lo que alimentamos y sostenemos en nuestros pensamientos y emociones es lo que crece. La pregunta que nos hacemos es, ¿qué pensamientos y emociones estamos alimentando? Podemos buscar disminuir nuestras quejas diarias y enfocarnos en actitudes de lucha y acciones que lleven a la mejora de nuestras vidas.

 

¿Qué podemos hacer al respecto?

 

No es aconsejable ignorar ni reprimir nuestras emociones negativas, pero sí observarlas, y elegir el mejor camino de enfocarnos en soluciones, en acciones, en actitudes correctas. Es importante aprender de nuestras emociones, pero también es necesario que podamos encauzarlas adecuadamente. La queja no es una respuesta adecuada. La queja agranda y sobredimensiona los problemas y nos produce mayor desesperanza  y depresión. Cuánta más atención le prestes a tu queja ¡más va a crecer! Muchas veces prestamos poca atención a cuánto nos quejamos y cuánto pensamos  de manera negativa… por eso es importante prestar atención en qué ocupamos nuestros pensamientos.

 

¿Cómo podemos reducir la queja?

 

Lo primero que tienes que hacer es reconocer las situaciones negativas que vives y que te están afectando. Luego reconoce tu enojo o tu irritación respecto a estas situaciones negativas, sean personas, circunstancias.

En tercer lugar, enfócate en buscar soluciones o alternativas a aquello de lo cual te quejas. Escribe tus quejas, y luego escribe qué opciones o acciones puedes tomar para mejorar las situaciones de queja.

Finalmente,  toma tiempo durante el día para agradecer todas las cosas buenas. La gratitud aumenta el rendimiento del cerebro al alejarlo de la queja. Ten un “diario de gratitud” en tu mesa de luz para escribir a diario sobre lo bueno que tienes en tu vida.

 

¿Qué hacer con las personas quejosas?

 

Al escuchar a una persona quejosa, hazlo con tranquilidad, pero luego despégate de su connotación negativa. Fija límites a los quejosos, de manera amable y cortés. No alimentes su actitud de queja. Si ya es una persona crónicamente quejosa, es mejor limitar tu relación con ella.

 

Ahora, vivir bien no significa ignorar lo difícil, duro y complicada que puede ser la vida. Vivir bien es elegir la mejor manera de pensar al respecto. Vivir mejor es elegir los mejores pensamientos, eliminar el resentimiento, la envidia, y esforzarnos en tener una buena “Dieta Mental” en nuestros pensamientos. Proverbios 23:7(RVR1960) enseña: “Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él.”

 

Cada día es una oportunidad de examinar nuestras quejas y tomar la decisión… ¡de abandonarlas! para elegir más bien perdonar, pasar por alto ofensas que nos limitan, y abrazar una actitud de enfocarnos en soluciones. Podemos elegir a diario soltar las cosas que nos agobian, y responder de manera proactiva a todas las dificultades que enfrentamos. ¡No es fácil, pero ciertamente es mejor que andar cargados de toneladas de queja!

 

La vida es difícil, sí. La vida conlleva sufrimiento, sí. Pero decide limitar tus quejas y enfocar tus pensamientos en aquello que es bueno, útil, y hermoso. En la Biblia, en Filipenses 4:8 (TLA) San Pablo escribe: “Finalmente, hermanos, piensen en todo lo que es verdadero, en todo lo que merece respeto, en todo lo que es justo y bueno; piensen en todo lo que se reconoce como una virtud, y en todo lo que es agradable y merece ser alabado.”

 

Despídete de tanta queja en tu vida y dale la bienvenida a palabras de aliento, alegría y superación.

 

 

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