¡Suelta las cargas excesivas!

22/09/2016

 

Cada mañana nos levantamos para enfrentar un nuevo día, pero pareciera, ¡que arrancamos ya agotados a causa de tantas cargas! Por eso es importante rever algunas cargas que son innecesarias, e inútiles.

Es como la historia de un camionero que paró, y ofreció llevar a un linyera que caminaba pesadamente por el camino. El linyera subió atrás, y partieron. A los minutos, el conductor miró hacia atrás y observó que el linyera estaba sentado atrás... cargando su bulto aún sobre su espalda. El conductor paró, y habló con el hombre:

- Oiga, señor, deje su bulto en el suelo. No es necesario que lo siga cargando más.

Pero el linyera contestó:

-¡Faltaba más! Usted ya me está llevando a mí, ¡no es necesario que cargue con mi bulto!

Pareciera que somos así… ¡como este linyera! Cargando cargas excesivas…

Aquí hay una lista de cargas innecesarias que sería bueno soltar o alivianar para caminar más livianos:

 

UNO. Toma la decisión de tomar decisiones por ti mismo, y despegarte de las excesivas demandas de los demás. Lo externo nos influencia siempre, los medios, las redes sociales, la familia, amigos… todo nos quiere agobiar y cargarnos de excesivas imposiciones. Analiza cuidadosamente cuáles son tus propias expectativas y responsabilidades, y despréndete de tanta carga ajena.

 

DOS. No ignores tu conciencia, tu intuición, ni tus valores. No es fácil decidir las miles de decisiones que tomamos a diario, pero ignorar tu intuición, tu voz interior, no es sensato. Presta atención a tu voz interior por sobre todas las demás voces.

 

TRES. Una de las cosas más frecuentes que nos agobian y nos agotan a diario son las “cosas pendientes”, aquellas cosas que no hacemos en el momento adecuado, sino que dejamos “para después” o “para nunca”, asuntos que postergamos resultando en que nos pesan y nos fastidian. Con lápiz y papel toma nota de todas las áreas de responsabilidad en tu vida y luego escribe las acciones que tienes que hacer en cada área, y pon fecha y lugar para activarte, sobre todo en tareas pendientes.

¿Hace meses que quisieras inscribirte en el gimnasio? Ponte el plazo de una semana para hacerlo. ¿Hace mucho que no sales a disfrutar de tu familia? Pon día y hora y la actividad específica que harás. ¿No están en orden tus finanzas? Comienza ordenando tus finanzas al escribir a diario  tus ingresos y egresos. Y luego implementa un programa mensual para administrar tus finanzas sabiamente.

 

CUATRO. Hay una realidad que nos roba mucha energía a diario: el compararnos con otros. Es injusto, es insensato, y es absurdo compararnos con los demás. Podemos aprender de otros, pero la comparación nos lleva a sentirnos menos y frustrados. La comparación nos produce envidia, y nos desalienta en lugar de alentarnos. Lo ideal es ponernos desafíos a nosotros mismos, a crecer, a buscar salir adelante: pensemos más en cómo crecer y avanzar que perder el tiempo comparándonos con otros. Valora y disfruta lo que ya tienes.

 

CINCO. Aprende a desprenderte de la aprobación de los demás. Si bien es agradable recibir aprobación y apoyo, no dejes que la falta de aprobación te robe tu propia iniciativa. Sigue esforzándote, y deja de pensar tanto en el qué dirán para vivir más liviano cada día. Esto significa desprendernos de lo que los demás “debieran” hacer por nosotros. Si hay algo que los demás tienen que hacer por nosotros, tenemos que solicitarlo con firmeza y claridad.

 

SEIS. Si bien la queja es una manera en que pensamos que nos descargamos, en realidad la queja es ponernos en un rol de víctima y de impotencia. Analiza tus quejas a diario, y pregúntate: ¿Qué debería estar haciendo en lugar de quejarme? La queja no cambia la realidad ni mejora la situación. Busca las soluciones en lugar de ver los obstáculos.

 

SIETE. Aprendamos a ser menos negativos. Nuestros cerebros automáticamente funcionan hacia lo negativo, por lo tanto debemos aprender a tener actitudes y pensamientos de esperanza y aliento, a encontrar lo mejor en cada situación.

 

OCHO. Suelta la preocupación por el pasado. El pasado es útil si nos sirve para reflexionar, aprender… pero si el pasado solo nos desalienta y nos angustia, no nos está haciendo ningún bien. Claro que habrá cosas del pasado que nos afectan y nos hieren, pero busquemos más enfocarnos en el presente, donde sí tenemos la posibilidad de realizar cambios buenos y útiles. Aprende de los errores del pasado, pero decide hoy vivir atento y aprovechando bien la oportunidad.

 

NUEVE. Deja de tomar las cosas tan en serio. Sí, la vida es seria, es importante, pero no pierdas el humor, la alegría, el disfrute del momento, y de ver lo mejor de cada día. Toma tiempo para sonreír, para ser amable, para inspirar a otra persona, a encontrar lo mejor en cada situación. Encuentra maneras de sonreír más, y compartir el buen humor con los demás.

 

DIEZ. Finalmente, una carga pesada que llevamos cada día es perder tiempo en lo urgente y no en lo importante. En lo urgente vivimos al límite e improvisando nuestras acciones. Una decisión que aliviará nuestra vida es organizarnos de manera que lo realmente importante ocupe un lugar… importante… y lo cual tiene que ver con nuestras prioridades y responsabilidades. Tiempo para uno mismo, tiempo para la familia, los hijos, tiempo para la salud, tiempo para planear el futuro, tiempo para reflexionar y meditar. La vida ya es muy complicada para solo vivir al momento. Toma tiempo para lo importante, y cuida que lo urgente no te robe las cosas de mayor valor en tu vida.

 

 

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