El dolor y las emociones I

 

Sólo nos pertenece lo que amamos. Victoria Ocampo.

 

Nuestras propias emociones son grandes causantes de nuestro dolor interior...pero, ¿cómo podemos definir las emociones? Es casi más fácil definir las emociones por las evidencias y resultados más que por una definición misma. Las emociones son reacciones que vivimos respecto a las experiencias que vivimos. Podemos estar mal de salud, pero contentos emocionalmente. Podemos estar muy bien en muchas cosas, pero estar igualmente tristes. Podemos estar en medio de serios problemas, pero aún estar con una actitud alegre. ¡Qué complicadas las emociones!

El diccionario define a la emoción como un estado de ánimo caracterizado por una conmoción orgánica consiguiente a impresiones de los sentidos, ideas o recuerdos. Las emociones fundamentales son: alegría, pena, miedo, ira, amor y repulsión. En una representación de un cerebro, las emociones surgen de las áreas corticales y los centros subcorticales... ¡en fin! Conocer la ubicación de nuestros lados emotivos poco ayuda a solucionar nuestro problema...

Pero que las emociones nos afectan, ¡nos afectan! Muchos se casan por sus emociones. Muchos toman decisiones en base a sus decisiones. Muchos sufren grandes altibajos debido a las emociones. En consecuencia...por causa de las emociones hay problemas matrimoniales, divorcio, separación, pleitos, inestabilidad laboral, inmadurez en nuestras vidas.  Se ha analizado que las mujeres, por ejemplo, son más emocionales entre los 55 y 60 años, mientras que los hombres - más estables en sus emociones - no muestran mayores variantes con los años.

Las diez emociones más comunes son...alegría, sorpresa, temor, amor, sufrimiento, disgusto, confusión, enojo, determinación, desprecio...Para mayor complicación, hay personas que comunican sus emociones con claridad, mientras que otros simplemente no pueden o no saben comunicar sus emociones...estos tendrán problemas en su relación con los demás, sobre todo en las relaciones tan cercanas como con cónyuges e hijos. Cuando uno no comunica correctamente sus emociones, confunde a la gente a su alrededor. ¡No saben captar su mensaje!

Se realizó un experimento en que algunas personas tenían que actuar y expresar estas diez emociones, y otras personas tenían que adivinar qué emoción estaban representando. (Esto se puede probar en alguna noche entre amigos). La emoción más fácil de descubrir fue el de alegría, mientras que las demás emociones resultaban más difíciles de representar. Se analizó que las mujeres eran más histriónicas (dramáticas y expresivas) mientras que los hombres eran menos expresivos.

El problema de la comunicación, sobre todo para las mujeres que tienden a comunicarse indirectamente, trastorna el diálogo con el sexo opuesto. Por ejemplo, cuando una mujer dice,

-¡No te quiero ver nunca más! -puede estar comunicando- ¡No me dejes!

Si dice -¡No me molesten, que esto lo haré sola! - puede estar comunicando - ¡Necesito que me ayuden a terminar la tarea!

Si dice - ¡No quiero que me regales nada!- quizás por dentro está pensando- ¡Quiero recibir un regalo!

Y el pobre marido no entiende ni puede descifrar los mensajes cruzados. El resultado es que una comunicación pobre aumenta el dolor. Ella piensa- Él nunca me entiende -y él piensa- ¡Mi mujer está hablando en chino!

O un hijo puede estar diciendo:

- Papi, ¡déjame en paz! -cuando realmente está diciendo,- Papá, te necesito, tenme en cuenta.

- Mamá, no te molestes, no me acompañes -cuando está pensando- ¡No quiero que me dejes solo!

Una persona puede estar diciendo:

- Todo está bien, gracias por llamar -cuando en realidad piensa- ¡Qué mal que estoy! ¡Necesito contarle a alguien mis problemas!

- Después de los 40, ya no festejo más mis cumpleaños...- cuando piensa en realidad: -¡Me encanta que me tengan en cuenta para mis cumpleaños!

 

Se puede trazar que la raíz de nuestras emociones surge de aquello que pensamos o tenemos como muy importante en nuestra vida:    

Solo sufrimos aquello que deseamos.

Sólo lloramos aquello que extrañamos.

Sólo reímos por aquello que nos hace feliz.

Sólo nos preocupa aquello que consideramos “preocupable”.

Sólo nos entristecemos por quienes consideramos cercanos.

Sólo añoramos aquello que hemos anhelado.

Por eso se ha definido, apropiadamente, que lo opuesto al amor no es el odio, sino la indiferencia. Solo nos afectan aquellos que nos importa. Aún el odio y el rencor indican emociones heridas; mientras que la indiferencia se ríe de todos y duerme tranquilo sin pensar en los demás.

Un psicólogo popular definió a “emociones” como “una reacción física a nuestros pensamientos”. Y esto se comprueba vez tras vez: que nuestras emociones se traducen en lágrimas, dolores de cabeza, insomnio, transpiración, taquicardia...y como resultados extremos encontramos ataques cardíacos, derrames cerebrales, sobredosis de drogas...: o sea resultan en conductas destructivas. Ahora, podemos reaccionar con determinadas emociones por simplemente haber pensado un pensamiento. Imaginando una sorpresa agradable para un ser querido puede llenarnos de alegría. Pensar en el rechazo de un amigo puede traernos amargura.

También puede suceder al revés; que por vivir cierta situación reflejemos ciertas emociones. Mi cónyuge me regala una flor: reacciono con alegría. Mi padre me reprende duramente: reacciono con vergüenza o enojo. Es un círculo cerrado de emociones -pensamientos - emociones. 

También pasa que reaccionamos con emociones cuando no hay un pensamiento claro respecto a la situación: lo que ocurre es que es una respuesta inconsciente o subconsciente que nos produce la reacción. Muchos temores están arraigados en nuestra infancia, o en experiencias que hemos olvidado o reprimido; pero afloran en nuestra vida hoy...sin nosotros tener una conciencia clara del por qué de tales emociones.

Los investigadores han analizado tres clases de fatiga: la fatiga física, la fatiga mental, y la fatiga emocional. La fatiga emocional es la forma más común del cansancio. No es causado por el esfuerzo físico (el trabajo) ni por el uso de la mente, sino por ¡estas emociones culpables! Es causada por preocupación, ansiedad, frustración, aburrimiento y otras emociones. Esta fatiga agota rápidamente nuestras fuerzas físicas, y fácilmente nos sentimos cansados todo el tiempo. La preocupación, por ejemplo, es uno de los factores que más daña nuestra salud.

PREGUNTAS

¿Cómo expresas tus emociones en la vida diaria?

¿Con quién conversas respecto a tus emociones?

Escribe algunas cosas que dejaste de hacer a causa de emociones negativas.

Escribe algunas cosas que hiciste a causa de emociones positivas.

¿Cuáles son los pensamientos tristes que tienes con más frecuencia?

¿Cuáles son los sentimientos alegres que tienes con más frecuencia?

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