Transforma tus heridas...

 

Se ha dicho que estar sano es más que no estar enfermo, y significa soltar las expectativas, las frustraciones que nos agobian para encontrarnos con nosotros mismos. Desarrolla tu vida personal y abre tu corazón a los valores y cualidades del espíritu humano, para poder perdonar y soltar amarguras. Esfuérzate a ser lo mejor que puedes, no importa de dónde hayas salido. Alienta a los demás a ser también lo mejor que pueden.

La gran cantante afroamericana Marian Anderson comenzó fregando pisos, a diez centavos de dólar la hora, para poder comprar un violín usado. La iglesia donde ella asistía reconoció su talento musical y reunió los fondos para que una profesora de canto profesional pudiera darle clases. Cuando la profesora le dijo que estaba lista, fue a Nueva York, donde los críticos la atacaron duramente. Regresó a su casa y su madre y su congregación continuaron dándole ánimo y pagándole más lecciones. A causa del racismo en los Estados Unidos, Marian viajó a Europa donde finalmente saltó al estrellato. Regresó a los Estados Unidos para cantar frente al Lincoln Memorial en Washington DC, “Gospel Train”, “Ave María”, entre otras.

Un día un reportero le preguntó cuál fue el momento mas feliz de su vida, y sin dudar, ella afirmó: “El día que le pude decir a mi madre que ya no tendría que lavar ropa ajena”. Y el reportero volvió a preguntar, “¿Qué te dio tu madre?” Y Marian dijo simplemente, “Todo”.

“Transforma tus heridas en sabiduría”, dijo la empresaria y presentadora de televisión, Oprah Winfrey, hablando de su propia experiencia con el abuso sexual.

Restaura la esperanza y actúa. No esperes que la felicidad aparezca, sino trabaja en aquello que te preocupa y te ocupa hoy. Atiende tus necesidades. Observa lo que vives, y no te estanques, por más que tus problemas te agobien. Sé persistente, niégate a caer en la auto-lástima, y no dejes de hacer todo lo hermoso y desafiante que tienes que hacer.

Aun los momentos difíciles que vivimos pueden transformarse en algo de valor eterno. Pero depende de cómo nos enfoquemos.

Elige enfocar en tu responsabilidad personal y espiritual. Elige apuntar al crecimiento. Elige dejar atrás la amargura y el resentimiento.

Necesitas aprender a motivarte. La falta de motivación puede traer desánimo y tristeza a tu vida. Sin motivación no tendrás el entusiasmo de levantarte vez tras vez en la vida. La indiferencia, por ejemplo, ocurre cuando falta la motivación: pensamos que las cosas no saldrán adelante. ¿Sabes qué es la indiferencia? Es creer que lo que estás haciendo no tiene valor ni objetivo. La indiferencia significa que crees que las cosas no van a salir bien.

Si aprendes la lección de la planta del bambú, entenderás que al comienzo tus esfuerzos parecerán lentos e inalcanzables. Y esta planta crece tan lentamente durante los primeros cuatro años, que casi se podría dar por muerta. Sin embargo, al quinto año, el árbol de bambú crece y repentinamente sobrepasa a los demás árboles.

Transforma tus experiencias en sabiduría y crecimiento.

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